
Royal Sotogrande opened in 1964 and is still one
of Europe's top 10 courses.
Although this is a private club, green-fee- paying
visitors are welcome although they should book in
advance.
Often referred as the "old" course to
differentiate it from its younger neighbour, Valderrama,
the Robert Trent Jones design features mature trees
-pine, cork, oak, palm and eucalyptus- and plenty
of water hazards, namely at the 12th, 13th, 14th,
16th and 17th. The fairways are inmaculate but watch
out for the rough. There is also a short par 3 course.
Robert Trent Jones, uno de los diseñadores
de campos de golf más prestigiosos del mundo,
dejó su sello en el primer campo de la urbanización
sanroqueña de Sotogrande.
Después diseñaría Nuevo Sotogrande,
que cuando lo adquirió Jaime Ortiz-Patiño
pasó a llamarse Valderrama, y La Cañada.
Pero el primero fue Sotogrande, allá en la
década de los sesenta.Dieciocho hoyos largos
y nueve cortos en pleno corazón de Sotogrande
construidos para disfrutar jugando al golf.
Calles anchas y largas, circundadas por el tradicional
chaparral andaluz, pinos y palmeras, y ”greenes”
rápidos al alcance de todos los handicap.
En Sotogrande, cada hoyo es una obra de arte. El
7, un par 4 en bajada, cuyo “green”
está flanqueado por la derecha por un lago
de ensueño y por la izquierda por bunkers
y árboles, es un claro ejemplo de cómo
se puede alcanzar la perfección en un campo
de golf.
El agua, la temida agua que hace que tiemble el
pulso a los mejores jugadores del mundo, se deja
ver con insistencia en la segunda vuelta. Los hoyos
12, 13, 14, 16 y 17 están bañados
por dos de los lagos más hermosos del campo.
Si los 18 hoyos largos son un placer, el recorrido
de nueve cortos es el mejor aperitivo para ir conociendo
este campo de golf. El 3, un par tres que podría
jugarse con un par, es, sin duda el más atractivo
por sus características diabólicas.
En él se puede conseguir un hoyo en uno y
también un doble bogey.
En definitiva, Sotogrande sigue estando considerado
como uno de los mejores campos de Europa. Además,
no hay que olvidar que fue el primer campo de golf
europeo típicamente americano.
Aparte del atractivo que supone el campo en sí,
el valor añadido que tiene se encuentra en
la misma urbanización, que, con el paso del
tiempo, ha completado una oferta turística
de primerísimo nivel. Dos clubs de playa,
un puerto deportivo de los mejores de Europa, campos
de polo, canchas de tenis y paddle, todo el Mediterráneo
y el río Guadiaro son las canchas sobre las
que se puede disfrutar de todo tipo de deportes,
incluso los que están por inventar.