Aunque
este espacio natural queda también recogido en el
tipo paisajístico de dunas y arenales protegidos,
su localización en la Costa del Sol Occidental, apocos
kilómetros de la cosmopolita Marbella,
ha convertido a este paraje de 19,7 hectáreas en
un extraordinario enclave natural dentro de un entorno de
urbanizaciones e instalaciones turísticas de lujo.
Las
Dunas de Cabopino o Artola son el último vestigio
del sistema dunar de la costa malagueña. Los expertos
destacan que este monumento natural cuenta con dos tipos
de dunas. Las móviles, que provocan una barrera paralela
frente a la costa y se caracterizan por una rica vegetación
compuesta por las sodas, la centaureas, las orugas marítimas
y el césped reptante; y las dunas fósiles,
las cuales permanecen inmóviles en un paraje donde
predominan el pino piñonero y el matorral mediterráneo.
La fauna tiene también un gran papel, aunque menor,
en esta zona.
A ello se suman otros elementos paisajísticos como
el arroyo Cabrillas y la Torre de los Ladrones, torre defensiva
declarada hace años Bien de Interés Cultural
y que ostenta la plusmarca de ser la más alta del
litoral malagueño con 16 metros de altura.
Este privilegiado enclave fue declarado monumento natural
en 2003 tras una intensa movilización ciudadana.
No deja de ser un pequeño testimonio, un rectángulo
ondulado de arena que da fe de lo que una vez fue "la
gran duna", la cual recorría Marbella
desde Cabopino hasta San Pedro de Alcántara.
Este
coqueto complejo de dunas dibuja sobre el litoral marbellí
un entramado de interesantes senderos de fina arena, donde
la huella del hombre va creciendo en los márgenes
de los mismos gracias a la curiosa vegetación en
la que sobresalen graciosas sabinas y lentiscos. El recorrido
también está salpicado de pinos piñoneros
de repoblación y matorral mediterráneo en
buen estado de conservación. De hecho, el proyecto
en 2006 del Ministerio de Medio Ambiente para regenerar
la zona, buscó la recuperación de este espacio
mediante la plantación de vegetación "psammófila"
autóctona de la zona para que la duna siga creciendo.
Su conservación y protección es primordial
por muchos motivos. Las dunas de Artola son, de hecho, el
único representante en tada la cuenca mediterránea
que corresponde al tipo atlántico. La playa donde
desembocan las dunas es, además una de las pocas
playas naturistas de la zona occidental de la Costa del
Sol.