La
primera impresión que tiene el viajero cuando empieza
a acercarse a este pueblo es la de que se va adentrando
en un enorme huerto bien parcelado y mejor cuidado, donde
los cítricos –naranjos y limoneros- unen su perenne
verdor al de los frutales subtropicales de más reciente
implantación en la zona.
Los
bancales de estos cultivos ascienden hasta los cerros próximos,
despoblados de vegetación en sus cotas más
altas.
La localidad se sitúa junto al río del mismo
nombre, Benamargosa, que desde su nacimiento al pueblo se
denomina río de la Cueva, y unos kilómetros
más abajo vierte sus aguas en el río Vélez,
tras haber conformado un estrecho valle que define la orografía
de estas tierras.
Sin documentación alguna en la que apoyarse a la
hora de perfilar la historia de esta localidad antes de
la llegada de los árabes, es preceptivo partir del
hecho de que en el siglo XIII fue el botánico musulmán
Ibn Beithar el primero que introdujo en esta zona el cultivo
de cítricos. Y en cuanto al nombre del pueblo, se
acepta que procede de Ben Ha-Maruxa, más como una
deducción que como una certeza.
A
finales del siglo XV es cuando empieza a aparecer el nombre
de este pueblo en algunas crónicas, y por ellas se
sabe que en esa época, como muchas otras alquerías,
la localidad pertenecía a la villa de Comares. También
se sabe que sus habitantes, en un principio, no tomaron
parte en la sublevación morisca, pero acabarían
sumándose a la revuelta en 1569, por lo que al año
siguiente fueron expulsados de sus tierras y éstas
quedaron prácticamente deshabitadas, de modo que
su desarrollo posterior estuvo supeditado directamente a
Vélez Málaga.
En 1810, el alcalde de la villa, como el de algunas otras
poblaciones, se vio obligado a firmar el juramento de fidelidad
a José Napoleón I, Rey de España. La
aparición de la filoxera mermó la actividad
económica del pueblo hasta el punto de que muchos
de sus habitantes tuvieron que marchar a otros lugares en
busca de mejor suerte.
Visitas
Destacadas:
La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Encarnación
es el monumento más destacado del pueblo. Se trata
de una sencilla construcción levantada en el siglo
XVI sobre los restos de una antigua mezquita. El templo
presenta una planta dividida en tres naves de unos 30 metros
de longitud. Posteriormente (siglo XVII) se le añadió
la capilla de planta octogonal donde se venera la imagen
de Jesús Nazareno. El exterior de la iglesia se completa
con una torre adosada.
De menor enjundia arquitectónica pero no exenta del
interés inherente a las construcciones populares,
la ermita del cementerio es un ejemplo de sencillez bienintencionada.
Fue mandada construir por Doña María de Santiago
a mediados del siglo XIX.
En los alrededores del pueblo hay lugares de gran belleza
paisajística como el puente sobre el río de
la Cueva o las huertas dedicas a los cultivos de cítricos
y frutas subtropicales, cuyo verdor destaca sobremanera
frente a las zonas que no son de regadío.
Cómo
Llegar:
El acceso a Benamargosa hay que hacerlo desde la autovía
del Mediterráneo (A-7, N-340), de donde parte la
A-335 dirección Vélez Málaga. Pasada
esta localidad, a unos 5 kilómetros, está
indicado el desvío hacia la MA-145, que conduce directamente
a Benamargosa.
Datos
de Interés:
Superficie: 12,10 Km2
Número de habitantes: unos 1.500
Gentilicio: benamargoseños
Visitas Destacadas: iglesia de la Encarnación, ermita
del cementerio
Situación Geográfica: en la comarca de la
Axarquía, dista 11 kilómetros de Vélez
Málaga y 46 de la capital de la provincia. El núcleo
urbano se halla a unos 100 metros sobre el nivel del mar,
el municipio registra una precipitación media de
520 l/m2 y la temperatura media se sitúa en los 17º
C
Información Turística: Ayuntamiento, plaza
del Ayuntamiento, s/n (29718). Tlf: 952 517 002; Fax: 952
517 271. |
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