ALTIVAS
MONTAÑAS, FECUNDOS VALLES, ANGOSTAS GRUTAS, CAUDALOSOS
RÍOS, SILENCIOSOS PUEBLOS BLANCOS... ESTE VASTO TERRITORIO
CONTIENE TAL DIVERSIDAD QUE SU PERSONALIDAD ES ABSOLUTAMENTE
INDEFINIBLE.
La
Serranía de Ronda, estratégicamente situada
en el corazón de Andalucía, se extiende sobre
1536 km2 y da cobijo a más de veinte pueblos blancos
de la provincia de Málaga. Desde un punto de vista
morfológico, la Serranía es una enorme meseta
elevada a más de 700 metros de altitud sobre el nivel
del mar, si bien algunas cotas llegan a superar los 1500
metros. Trés fértiles valles tallan la geografía
y la vida de estas tierras: Guadalteba, Guadiaro y Genal.
Por su enorme riqueza y diversidad, buena parte de su territorio
se encuentra protegido. Los Parques Naturales de Sierra
de las Nieves, Los Alcornocales y Grazalema son los más
importantes. En su interior perviven aún verdaderas
joyas de la biosfera como el pinsapo, el águila real
o el buitre leonado.
Así mismo, la Serranía posee un legado histórico
y artístico de encalculable valor. Un vasto patrimonio
cultural representado por cuevas primitivas, castillos,
atalayas, palacios, baños árabes o teatros
romanos. Adentrarse en la Serranía de Ronda significa
acercarse a la conjunción armoniosa de lo humano,
lo histórico, lo monumental, lo medioambiental, lo
gastronómico e, incluso, lo legendario.
Parte de esta herencia reside en sus pueblos: Algatocín,
Alpandeire, Arriate, Benadalid, Benalauría, Benaoján,
Benarrabá, Cortes de la Frontera, Cartajima, Faraján,
Gaucín, Genalguacil, Igualeje, Jimera de Libar, Jubrique,
Júzcar, Montejaque, Parauta, Pujerra y, por supuesto,
Ronda.
Sierra
de las Nieves
Es uno de los Parques Naturales más interesantes
de la península. Un entorno fascinante de 16000 hectáreas
declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO. Su nombre
proviene, al parecer, de la actividad que realizaban los
neveros: hombres que cortaban y enterraban nieve para luego
comercializarla. Este medio de vida, desaparecido desde
1931, constituyó una importante fuente de ingresos
para la comarca.
El gran tesoro de este bosque de coníferas perteneciente
al período Terciario es sin duda el pinsapo, el abeto
más singular del mundo, un fósil viviente
que ha llegado hasta nuestros días después
de millones de años de dura pelea, entre otros, con
el hombre, obcecado a menudo en hacerlo desaparecer.
Su clima mediterráneo de alta montaña le ha
permitido conservar una gran diversidad botánica.
Enebros, aulagas, agracejos, majuelos, mostajos, tejos,
fresnos, alcornocales o quejigos hunden aquí sus
raíces. Todo ello conforma un enorme y confortable
hogar donde habitan cabras montesas, águilas reales,
jabalíes, nutrias o truchas.
Las Nieves se caracteriza además por un trazado orográfico
muy accidentado, un relieve que dibuja sobre el paisaje
profundos barrancos, tajos y desfiladeros y del cual sobresale
la tercera sima más profunda del mundo.
Los
Alcornocales
El Parque Natural Los Alcornocales, con una superficie aproximada
de 170000 hectáreas, está constituido por
un conjunto de sierras de relieve abrupto y acusadas pendientes.
De ellas, 119000 hectáreas pertenecen al alcornocal.
La extracción de corcho es la base económica
de algunos de sus pueblos. Se estima que en la zona se producen
26000 toneladas de corcho húmedo al año. Este
descorche se lleva a cabo desde el mes de junio hasta mediados
de agosto.
Sin embargo hay una vegetación característica
y única en Europa que define principalmente a Los
Alcornocales. Se trata de los "canutos", un bosque
de ribera peculiar representado por angostas vaguadas en
las cabeceras de los arroyos.
Grazalema
En esta incleible sierra de 52000 hectáreas, el agua
cae a mansalva, con una fuerza casi monzónica. Ello
aclara el por qué de su accidentado relieve, bordado
de cañones, cuevas, gargantas, valles, cornisas y
taludes. Su disoluble poder ha sido el causante de esta
lentísima violencia geografía. Millones de
años de perseverante desgaste han creado un hábitat
generoso, un refugio casi inconcebible (dada la cercanía
humana) de animales y plantas. Grazalema, fruto de los últimos
coletazos occidentales de la Cordillera Bética, es
uno de los pocos bosques intactos que quedan en España.
Durante mucho tiempo, Grazalema significó todo un
hito físico y sentimental para los navegantes, pues
era el último lugar de España que sonseguían
divisar en su camino a América, y el primero en atisbar
a su regreso. En el océano de la noche, los marineros
festejaban las primeras luces que centelleaban entre las
montañas. Cada pueblo funcionaba como un minúsculo
faro que les conduciría a casa.
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